Bon courage!

La Consejería ya ha puesto encima de la mesa todas las cartas. Ahora, gusten o no las que nos han repartido, toca jugar la partida, sin escapatoria colectiva. El liderazgo gris, de bajo perfil y a la defensiva manifestado en los últimos años por parte de nuestra dirigencia política en materia educativa ha quedado aún más comprometido por todos los problemas de gestión mostrados durante el confinamiento y a la hora de preparar la vuelta a las aulas. Ha habido tiempo, la ocasión de la elaboración más colectiva, han corrido ríos de tinta con reflexiones y propuestas, algunas muy interesantes. Pero esto es lo que hay. Así que no queda otra que remangarse, sobre todo a los centros educativos y sus direcciones. Cada vez nos vamos acostumbrando más a que la ciudadanía sostenga un país, al margen y, a veces, a pesar de liderazgos políticos frágiles o torpes. O quizá es que no debe ser fácil.

Ahora, pues, no voy a dedicar una sola línea más a la crítica, ni al análisis de la concreción y la pertinencia de las medidas propuestas, sino que voy a tratar de compartir unas consideraciones de carácter genérico que nos sitúen en lo posible ante lo inminente, sin dejar de apuntar en algo a lo deseable.

Primera. Las costuras del traje no van a aguantar…pero keep calm and carry on. La vida desborda toda previsión, sobre todo si esta se ha hecho desconociendo la vida diaria de los centros. Creo que las medidas de seguridad se van a desbordar pronto y que la realidad se va a asemejar más a la parodia de este video francés que ha circulado con profusión en redes que a las previsiones cartesianas de la Administración. Pero cuando la vida se imponga, mantengamos, en lo posible, un buen talante, sin abismarnos de responsabilidad.

Segunda. Tomarse el tiempo necesario para organizarse. En línea con lo anterior, ahora más que nunca, hay que practicar el “menos puede ser más”. Hay muchas cosas que no están organizadas y debieran estarlo. Otras para las que no vamos a tener respuesta. Esto va a llevar su tiempo y hay que pasar por la prueba de fuego que consiste en llegar a finales de septiembre sin haber sucumbido al pánico. Por tanto, a diferencia de otros cursos habrá que tomarse el tiempo necesario para organizarnos, para hacer propuestas más elaboradas que los equipos puedan poner en marcha después de unas semanas.

Tercera. Priorizar el cuidado emocional. Ya sé que a la escuela se va a aprender, pero sin base emocional estable no hay pista de aterrizaje. No se puede plantear la vuelta como que nada hubiera ocurrido. El “como decíamos ayer” de Fray Luis de León no es aplicable al caso. En esto también se va a precisar un tiempo para “captar” a cada alumno y alumna, para saber con qué desfase curricular o con qué grado de desafección viene, quizá con qué heridas. Las tutorías deber ser reforzadas al menos las primeras semanas. Disponemos de materiales que nos pueden ser útiles. Sin ir más lejos, estos creados ad hoc en Bizikasi.

Cuarta. Cerrar la brecha. Me valgo del título de este informe de Save the Children que nos recuerda cómo se han agrandado las diferencias de conocimiento en todo este tiempo no presencial. Conocer la situación académica de cada alumno y alumna y promover las medidas necesarias de refuerzo debe ser uno de los objetivos prioritarios. Puede llevar semanas, pero hay que desembocar en informes claros de la situación de cada cual y desde ahí plantear las medidas de refuerzo. Además de organizar bien Bidelagun (PROA), hay que dar un tratamiento muy diferenciado, según los casos. Debe ayudarse a los centros a hacerlo.

Quinta. Aprovechar la coyuntura para reforzar el enfoque ecosocial del currículo. La crisis no puede pasar desapercibida para el alumnado, mientras les enseñamos otras cosas en un mundo paralelo. Sus causas y consecuencias, las diferentes posturas sociales que afloran, las diferentes concepciones de salud, las repercusiones socioeconómicas, el cuidado del planeta… Ojalá se formen equipos de profesorado que compartan esta inquietud – ¡algunos empezaron ya el curso pasado! – y sean capaces de organizar este eje de temática curricular tan rica para una educación crítica. Amarauna puede ser un buen lugar para compartir.

Sexta. “Laissez faire”, que no es lo mismo que la autonomía, pero puede prepararla. Una vez difundidas las directrices generales de la Administración, volvemos a estar en manos de los equipos directivos y del profesorado. Los grados de implicación y de competencia, evidentemente, son disparejos, como en todo colectivo. Pero la experiencia que nos precede en el confinamiento invita a pensar que si el sistema educativo no aguanta esta prueba de resistencia a la que se va a someter, no va a ser por sus profesionales. Así que más vale confiar, apoyar y ayudar. Debe practicarse, salvo flagrantes conculcaciones de normativa, un laissez faire. Suele mistificarse el laisez faire con la autonomía, cuando esta última no es mera delegación irremediable por las circunstancias, sino que implica todo un proceso de reconstrucción institucional de cada escuela. Pero tal vez esta experiencia puede preparar el terreno para una experiencia de mayor autogestión de los centros.

Séptima. Las AMPAs, pieza fundamental. Lo quiero volver a recordar: La calidad de la respuesta al alumnado va a variar mucho según la vitalidad de las familias organizadas y las dinámicas de participación, corresponsabilidad y cuidado que generen, y les dejen.

¿Va a ser la actual crisis una oportunidad para el cambio? La ocasión la pintan calva para la innovación, para la superación de las rigideces del sistema, para la profundización en las competencias, para la reforma curricular, para mejorar de la autonomía de los centros públicos… Pero a falta del liderazgo educativo de la Administración, de la que depende la legislación posibilitadora, me conformo con que direcciones y profesorado puedan sentirse orgullosos de haber salido airosos de este colosal envite.

Que la salud y el equilibrio emocional nos acompañen. Bon courage!

4 pensamientos en “Bon courage!

  1. Gracias por tu aportación. Todos y todas tenemos que remar en el mismo sentido, el bienestar de toda la comunidad. Será un curso difícil pero tenemos muchas cosas que ofrecer. Aunque se vea oscuro siempre hay luz al final del túnel. Mucha fuerza para todos y todas.

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