¡Chapeau Catalunya!

No despistarse. Esta entrada no va del “procés”. En un blog, sobre todo, de cuestiones educativas, el título es la manera de expresar reconocimiento al inmenso valor que tiene que la mayoría social y política de un país, Catalunya, se haya puesto detrás de un acuerdo para combatir la segregación escolar, cuando apenas han pasado algo más de seis meses en que nuestro Parlamento, (a salvo EH Bildu y Elkarrekin Podemos), en un ejercicio de prestidigitación, alabó la importancia del tema y a la vez impidió su debate, porque si eso, más adelante, cuando la Ley, que diría el castizo. Una ley que ya parece que no va a salir, o eso, al menos eso se desprende de las vaguedades de la Consejera en el Pleno del 22-03-2019.

“El pacte contra la segregació escolar a Catalunya” impresiona por haber logrado un acuerdo en un tema terriblemente complejo, por haberse conseguido con una amplia mayoría social y por haber tenido el valor de no ocultar los lados oscuros de la propia realidad, cogiendo el toro por los cuernos. La modesta aportación que quiso ser la ILP contra la segregación de Zubiak Eraikiz palidece ante un proyecto político mucho más ambicioso que no solo integra las propuestas de aquella Iniciativa, sino que las desborda con creces y las articula en un texto ambicioso en el que se distinguen nueve ámbitos educativos, con treinta actuaciones y ciento ochenta y nueve medidas concretas. Son el fruto maduro de muchas horas de reflexión, estudio y producción escrita, entre otros agentes, de la Fundación Bofill, del Sindic de Greuges que lo ha liderado y que en los últimos años ha venido haciendo aportaciones sustanciosas en sus magníficos informes sobre el tema y del Consejero Bargalló, curtido en mil batallas, que ha decidido hacer del combate contra la segregación escolar una verdadera prioridad política. ¡Enhorabuena!

Nadie dice que el texto sea perfecto, que no haya nada discutible. Le podemos reprochar que es un prolijo paquete de medidas todavía con un grado de inconcreción, muchas de realización incierta cuando topen con las resistencias que va a ofrecer la realidad.  Que no hay combate contra la segregación sin coste económico y no se especifica suficientemente qué y cómo se van a financiar todas esas medidas, aunque no es poco comprometerse a elevar el gasto educativo al 6% del PIB. También que contiene medidas muy discutibles, como financiar a centros concertados según su asunción de la diversidad social, pues ello puede producir un efecto de “descreme”, de huida de quienes más pueden a aquellos centros que, por un poco más, quien se lo permita, pueda poner distancia con los colectivos que quiere evitar. Y algunas otras cosas más…

Pero me interesa resaltar sobre todo los enormes valores del acuerdo. He aquí solo algunos:

  • Toma en serio el creciente y preocupante tema de la segregación y le da un tratamiento específico. Un amigo me reprochó cariñosamente que, cuando el Gobierno Vasco quiso neutralizar el debate con el argumento de la Ley, debiéramos haber contraargumentado que la segregación en sí misma merece una ley. En Cataluña no se han impuesto las tesis negacionistas, relativistas o escamoteadoras.
  • Convierte la segregación en un reto para toda la nación. La heterogeneidad y la convivencia entre diferentes se ha convertido en una gran apuesta social para la educación catalana. No es cuestión de distribuir inmigrantes. Se trata de movilizarnos autóctonos y no autóctonos en el convencimiento de que gana el país cuando nos mezclamos.
  • Desactiva el discurso pretendidamente progresista que acusa de racista y de prácticar el busing cualquier medida de planificación educativa, recordando que la lucha contra la segregación no se efectúa solo dotando de más recursos a los centros más desfavorecidos y poniendo en marcha metodologías de éxito, sino que además es necesario actuar en el nivel estructural y sistémico y no solo sobre los resultados de de concentración de una política de libre elección de centro sin cortapisas.
  • El conjunto de medidas propuesto no es un todo cerrado y acabado. Falta mucho por investigar en el tema de la segregación escolar. Por ello el Pacto propone el estudio sobre el coste real de una plaza, así como la creación de comisiones para estudiar buenas prácticas de combinación de equidad y libertad de elección de centro en las políticas de admisión, sobre el uso del ocio, sobre educación infantil en el primer ciclo y sobre proyectos educativos que ayuden combatir la segregación. Más aun, el Pacto se completa con medidas muy precisas de control y evaluación para conocer los niveles de logro del mismo.
  • No pone el carro antes de los bueyes, esto es, se centra en el problema en sí, convocando transversalmente a todos los agentes y conminándoles a participar de la solución, cada cual según su responsabilidad en la generación del problema. A partir de lo acordado, cada cual puede seguir con su convencimiento y con su lucha sobre el tipo de estructuración del sistema educativo que desea. Pero lo mejor es enemigo de lo bueno y, lamentablemente, se han quedado fuera PP y Ciudadanos, por razones obvias, pero también Podem, USTEC-STEs y la FAPAC (AMPAs de la Pública), cuya rigidez ideológica, les ha impedido comprender la importancia histórica de este acuerdo, para seguir trabajando desde dentro del mismo.

Pactar es también conceder. En una educación fragmentada como la nuestra, ¿quién nos ayudará a avanzar en acuerdos?

 

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