Balance de una Iniciativa Popular

La segregación escolar se ha convertido en los últimos meses en un tema prioritario de la agenda social de Euskadi. El último y reciente informe de Save The Children situaba a  nuestra comunidad en la cuarta posición estatal del ranking nada honroso de autonomías con mayor segregación. Otros colectivos están también incidiendo con fuerza en esta cuestión.

Por su parte, la Iniciativa Legislativa Popular Eskola Inklusiboa, promovida por Zubiak Eraikiz, pretende llevar a discusión parlamentaria  un conjunto de propuestas avaladas por el Consejo Escolar de Euskadi y el Ararteko, instituciones nada sospechosas de desproporción. Hablamos de control y transparencia en el cobro de las cuotas, de medir la inclusión por medio de un índice que nos permita tener una fotografía fidedigna del mapa de la inclusión en Euskadi, del establecimiento de umbrales y techos de inclusión para todos los centros educativos, de no concertar centros que solo atienden a élites, de hacer unas oficinas unificadas de matriculación, de hacer zonas comunes de planificación educativa y de dotar de más recursos a los centros con alumnado más desfavorecido.

A finales de este mes, más de 15.000 apoyos ciudadanos van a avalar la entrada de esta ILP en el Parlamento Vasco. Desde el punto de vista cuantitativo se ha cumplido con creces con el objetivo propuesto. Pero más allá del dato cuantitativo, quisiera subrayar algunas de las virtualidades de la campaña.

En primer lugar es preciso resaltar el protagonismo de los movimientos sociales. En este caso, un colectivo muy modesto, Zubiak Eraikiz, ha sabido galvanizar a otras organizaciones (asociaciones de familias, asociaciones de directores y directoras, sindicatos, plataformas educativas, etc.). Sin esta conjunción de sinergias ciudadanas no hubiera sido posible el logro.

Una segunda virtud es la de haber planteado un mínimo denominador común. Se ha buscado cierta transversalidad, pues no es posible operar cambios si no es acumulando mayorías sociales en torno a propuestas sensatas de transformación. De ahí que la Iniciativa haya contado en el plano político con el apoyo explícito de EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE-EE. En el plano sindical, han sumado fuerzas sindicatos a veces discrepantes entre sí, como el STEE y CCOO. Naturalmente, este apoyo inicial no es ningún cheque en blanco, pero hay que destacar el olfato de algunas organizaciones para aparcar maximalismos, apoyando propuestas no partidistas que se mueven en la dirección correcta.

También considero un acierto el haber planteado la ILP fuera de las clásicas guerras escolares y haberlo centrado en el fenómeno en sí de la segregación escolar. A nadie se le escapa que la asunción de responsabilidades en el fenómeno y en su corrección no corresponde por igual a todas las redes, ni a todos los agentes, incluida la Administración. Pero nadie podrá decir que ha sido un campaña promovida contra nadie, sino a favor de la inclusión y la heterogeneidad escolar.

Finalmente, La ILP no es tampoco un intento de suplantar un acuerdo escolar. El pacto es algo más amplio y sus procesos de elaboración tendrán que seguir su propio recorrido, aunque, sin duda, lo que allí se propone podría ser susceptible de incorporarse de una u otra forma a un acuerdo escolar.

En definitiva, estamos ante una iniciativa con un significativo apoyo ciudadano transversal,  que merece el debate responsable de un Parlamento Vasco a la altura de la sociedad que representa.

(Publicado en El Correo el 24/05/2018)

 

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